Iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma la Ley de Ciencia y Tecnología y la Ley de Orgánica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología

La presente Iniciativa tiene como objetivo primordial impulsar el desarrollo científico, tecnológico y de innovación, facultando al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología para que actúe como instancia técnica en todas las dependencias federales para el ejercicio racional y transparente del presupuesto destinado al sector de ciencia, tecnología e innovación.

Para realizar esta iniciativa, fue indispensable el Punto de acuerdo de la Comisión de Ciencia y Tecnología, con fecha 9 de febrero del presente, para el seguimiento al presupuesto establecido en materia de CyT 2016.

Las respuestas de las dependencias reflejan que es inminente que requieren un órgano regulador que los apoye y asesore para transparentar los recursos que tienen asignados y estos lleguen realmente al sector de la ciencia, la tecnología e innovación. Es por ello que propongo que el CONACYT colabore con las dependencias para establecer procedimientos que permitan que se realicen inversiones reales y transparentes en el sector tecnológico, lo cual permita acercarnos a lo establecido en el artículo 9 bis de la Ley de CyT, y de este modo podamos llegar a una inversión del 1 % del PIB para este sector.

Al eficientar los recursos asignados al sector, se incrementarán los proyectos de investigación y desarrollo tecnológico y relación con terceros o en asociaciones estratégicas.

La ciencia y tecnología deben ser un motor pilar de la economía del país. México debe ser capaz de enfrentar sus problemas con soluciones propias, adecuadas a su realidad y sus necesidades.

Se debe de contar con las condiciones óptimas para realizar su trabajo y así obtener beneficios de sus investigaciones y sobretodo de las inversiones realizadas.

En el largo plazo esto atraerá mayor inversión privada para el sector de ciencia y tecnología en el país, ya que ningún país con altos estándares en la materia invierte sólo con recursos públicos, sino que es una alianza estratégica entre inversión pública y privada.

Es indispensable crear una nueva política integral de ciencia, tecnología e innovación que, por un lado, impulse plural y equitativamente el desarrollo de esta materia en el marco de la sociedad del conocimiento y no como un programa económico asistencial que busque evitar el derrumbe académico de la “inteligencia nacional” y, por el otro, vincule la producción de la ciencia con la resolución de los grandes problemas del país. Por ejemplo, aprovechando el conocimiento generado por sus investigadores matemáticos, Brasil encontró nuevos yacimientos petroleros en el subsuelo marino mediante ondas electromagnéticas (basadas en algoritmos avanzados) que detectaron la existencia de dichos recursos en el fondo del mar.

Se debe emplear la riqueza científica como una herramienta para la planeación nacional y no sólo como un requisito para que la federación o los estados incrementen el presupuesto anual de las instituciones de educación superior, además de eliminar todos los impedimentos que tienen los científicos al desarrollar su trabajo en el país.

La ciencia en México debe ser un instrumento estratégico que detone el crecimiento nacional —como ocurrió en Corea, Brasil, Taiwán, Japón, entre otros países, y no sólo un factor numérico de desarrollo con el que se debe cumplir para satisfacer las exigencias formales de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM).

Es necesario establecer un ejercicio racional, transparente y eficaz del presupuesto asignado al sector, y el CONACYT debe ser la instancia técnica que asesore y regule el presupuesto de todas las dependencias federales, a fin de impulsar el interés de las nuevas generaciones por la ciencia.

Por eso es que esta iniciativa, que debe ser fundamental para el desarrollo del país, debe eficientar la inversión y seguir motivando al sector en la nación.

Hoy, la cruda realidad de México ya no aguanta un programa de Ciencia Tecnología Innovación desvinculado de las grandes prioridades de la agenda nacional. Se requiere cada vez con mayor urgencia un proyecto útil de ciencia que permita reorientar el modelo de crecimiento nacional en sus diversas áreas.

Debemos tener presente que la ciencia y la tecnología son fundamentales ahora para competir en la Economía del Conocimiento.

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